Hola. ¿Estás ahi? ¿Estás realmente ahí o sólo te sientes ahí? ¿Me lees? ¿o solo pasas tus ojos por la pantalla mientras piensas en ti, en él, en ella, en algo más?
¿Los oyes? Ellos están ahí. Ellos sí te oyen a ti. El mundo tiene mucha más magia de la que crees.
Sólo si la quieres llamar magia, porque resulta más ficticia la idea de un gobierno justo que la de gente muerta a nuestro alrededor. Después de todo, gente muere todos los días.
¿No los ves? ¿O no quieres verlos? Algunos pueden ser peores de lo que piensas. No saben que son ellos aquellos que no pueden ser vistos. Piensan que siguen ahí de pie y tu los ignoras.
Míralos, ellos cuentan historias. Siéntate una noche a conversar, prepárales galletas, quizás tengan hambre.
Pedro Páramo nos lleva a las puertas del infierno. Aquí en Comala ellos se pasean y la gente los saluda. Incluso antes de convertirse todos en polvo, ellos hablaban con sus seres queridos en vida.
Un pueblo vivo, la misma tierra contaba su historia.
Así también en Maconto se respira la magia, el pueblo es un participante más.
Melquíades que paso sus años más muerto que vivo. Los respirantes no llegan a conocer el mundo como él lo hizo. Él era un alma que jugaba a tener cuerpo.
Magia. Magia. Magia. Magia. ¿Qué es? Es una bella mujer que hace de esta vida algo más placentero. Es un juego. Es el aire que inhalamos al despertar y exhalamos antes de dormir.
Ella es la verdad oculta que supera a la realidad de mentira. Es la que hace que Comala sea Maconto y Pedro Páramo sea José Arcadio.
La magia está en los libros porque ya se cansó de esconderse entre nosotros. Ahora sólo es visible para aquellos que saben dónde mirar.