[...] la memoria es frágil y el transcurso de una vida es muy breve y sucede todo tan deprisa, que no alcanzamos a ver la relación entre los acontecimientos, no podemos medir la consecuencia de los actos, creemos en la ficción del tiempo, en el presente, el pasado y el futuro, pero puede ser también que todo ocurre simultáneamente…
- Este fragmento es de La casa de los espíritus de Isabel Allende. Aquí, ya en el final de la historia, Alba se explica a sí misma por qué Clara (su abuela) escribió tantos diarios de vida. La mujer escribió a lo largo de 50 años todo lo que le pasaba y antes de morir los ordenó todos por acontecimientos, en vez de por orden cronológico.
Una vez una amiga me dijo que ella escribía su vida en cuadernos porque, como es sabido, es recomendable meditar 10 minutos al día (No voy a entrar en detalles sobre qué es lo que hay que meditar, porque es simplemente eso, pensar un poco más allá de las cosas que se ven ya sea sobre ti, los que te pasa, lo que no te pasa, etc) y ella escribe lo que va pasando en su vida, lo que piensa, lo que siente y esa es su forma de meditación. Me dijo que cuando termina un ciclo en su vida usaba un nuevo cuaderno, ya que es como empezar de nuevo. Y así es como ella recuerda cosas y ve al pasado las cosas tal cual fueron (o tal cual las sintió) notando su evolución y crecimiento a lo largo del tiempo.
No pretendo decirle al mundo que corran a comprar cuadernos y diarios de vida, porque no es algo para todos. Yo no tengo la constancia como para escribir periódicamente lo que me va pasando (tampoco puedo seguir telenovelas ni entrenar un deporte periódicamente ni usar un reloj sin perderlo), pero sí tengo muchos cuadernos y cuando algo me inspira lo dibujo o lo escribo ya sea un poema, una canción, lo que siento o pienso, quizás lo que soñé o lo que sea. EL PUNTO ES, que la vida es muy corta y la mente muy frágil. Podemos acordarnos de lo que pasó en algún momento de nuestras vidas perfectamente, pero lo que sentimos o pensamos en ése momento y ésa etapa de nuestras vidas, va a empezar a divagar con el tiempo y no se puede decir que no es verdad.
Por eso lo que sí pretendo decirle al mundo es que deje un rastro, aunque sea sólo a veces cuando pase algo que consideren importante. Ya sea escrito, dibujado, cantado, quizás en una grabadora o en una nueva receta de postre. Quizás así más adelante les servirá para atar cabos sueltos en sus vidas y hasta en las de otras personas.
Concuerdo completamente.
Aunque creo que también cabe notar que a medida que uno pasa más y más tiempo escribiendo, es probable que la forma de escribir de uno se torne “más compleja” en el sentido de que la técnica de uno se va perfeccionando.
Si está bien hecho, “escribir difícil” o “en abstracto” puede llegar tan fácilmente a quien lo lee como escribir cruda y sencillamente, concretamente, una idea.
Lindo blog, por cierto. Saludos, desde algún lugar perdido de la blogósfera.