El Sol
Hoy el Sol se cansó de seguir la rutina.
Dejó todo en su lugar y se cambió de lado: fue a esconderse al lugar por donde siempre sale.
No quería hacerle daño a nadie; no pensó en la Luna que se confundiría ni en los lugares que amanecerían en la noche, simplemente se cansó de ver todos los días lo mismo.
Por eso un día se confundió de lado: tapó el cielo con nubes y cuando nadie podía verlo se arrastró al otro lado.
Se prometió que sería sólo por un ratito.
Se relajó, respiró hondo y se dio cuenta de lo diferente que se ve todo desde el otro ángulo.
Cundo ya había pasado el ratito volvió a regañadientes a su puesto de siempre.
Dio la vuelta que siempre da y volvió a amanecer.
Ahí vio lo que siempre ve, pero con un toque distinto: era lo que tanto le había fascinado ayer.
Siguió pasando los días imaginando lo maravilloso que se ve esactamente el mismo paisaje que tenía frente a sus ojos, pero en otra situación: habiéndola escogido él.

